LA ESPERA EN LA SALA DE UN DENTISTA

 Andrea acababa de llegar a la sala de espera del dentista porque quiere hacerse una limpieza de boca. A pesar de estar casada se sentía sola, esa soledad que le acompañaba en todo momento ya que su marido apenas pisaba por casa. Al llegar estaban esperando dos mujeres que no paraban de hablar entusiasmadamente de cosas intranscendentes pero que no paraban de reír. Ella, al principio se limitó a escuchar, no veía el momento de entrar en la conversación, pero las dos mujeres no la dejaban entrar baza; era un continuo hablar y no esperar para intervenir, ella no aguantaba más sin intervenir. Hablaban de los problemas con sus hijos, de cómo iban creciendo y se estaban distanciando de ellas.

 Andrea era un aspecto que no podía meter baza, ya que carecía de ellos. Llamaron a una de las mujeres por lo que Andrea pudo intervenir con la que quedaba, no paró de hablar hasta que le tocó su turno.

GREGORIO (Propuesta literaria de febrero)

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