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Relatos del mes de abril

Con un poco de retraso, mil perdones por ello, aquí tenemos los relatos enviados por los talleristas en el mes de abril sobre la propuesta mensual,  ¿os acordáis de cual era? Aquí podéis ver leer la consigna que pusimos en abril.

El interior de la madriguera, de Alex Jiménez

La madriguera, de Gustavo Carlos Florenciano

 

En la sección de tema libre, sin atender a ninguna consigna, los textos recibidos son:

Y A ELLA EL MAR LA LIBERÓ, de María G. Peralta

 

Os recordamos que solo tenéis que descargar el documento para leer los textos de vuestros compañeros y comentar sus propuestas.

*Importante: para leer los relatos tenéis que introducir la contraseña que se ha enviado a todos los compañeros y compañeras talleristas.

 

Alicia en el país de las maravillas

Propuesta para el mes de abril

alicia-en-el-pais-de-las-maravillasEste año 2015 es el año de las efemérides literarias, puesto que son varias las celebraciones a tener en cuenta, solo nombraré algunas, quizás las más conocidas:

  • 500 años del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.
  • Los 400 años de la publicación de la segunda parte de El Quijote.
  • Los 20 años de la muerte de Jaime Gil de Biedma y Néstor Luján.
  • Los 150 años de la primera edición de Alicia en el país de las maravillas.
  • Los 100 años de la primera publicación de La metamorfosis de Kafka.
  • Los 750 años del nacimiento de Dante, autor de la Commedia.
  • Los 50 años de la muerte de T. S. Elliot, para lo cual se ha editado una nueva versión de su obra La tierra baldía
  • La puesta en escena, por fin, del guion que escribió Arthur Miller, The Hook (y cuyo argumento está totalmente de moda, la corrupción).

 

Como veis, son muchas, pero nosotros hemos elegido un texto que pertenece al inicio de la obra Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, para la propuesta literaria de abril.

Un reto: modificar este inicio o seguir la historia en el punto que la hemos dejado, ofreciendo una nueva versión, a “nuestra manera”.

¿Género? El que queráis. Podéis darle el giro que la imaginación os proponga: terror, misterio, humor, etc., o continuar la historia en el mismo tono… ¿infantil?

La extensión máxima, 1.500 palabras, aproximadamente 2 o 3 folios en DIN4.

Como existen varias versiones con algunas leves modificaciones en las expresiones, hemos elegido la edición de Publicaciones del Sur, realizada en abril de 2003.

Vamos a “soltar” a ese escritor aún agazapado que tenemos dentro y dejar que brote espontáneamente todo el talento que hay escondido en vosotros/as, ¿os atrevéis?

Alicia empezaba a cansarse de estar allí sentada con su hermana a orillas del río sin tener nada que hacer. De vez en cuandoconejo se asomaba al libro que estaba leyendo su hermana, pero era un libro sin ilustraciones ni diálogos, «y ¿de qué sirve un libro —se preguntaba Alicia— que no tiene diálogos ni dibujos?».

Estaba la niña dándole vueltas en la cabeza (y eran unas vueltas muy lentas porque el calor de aquel día de verano le producía una extraña somnolencia) a la idea de ir a por margaritas para tejer con ellas una guirnalda de flores, sopesando el esfuerzo que le costaría cogerlas, cuando de pronto un conejo blanco con grandes ojos rosados se cruzó ante ella.

En realidad no había nada de extraño en ello y Alicia no se sorprendió ni siquiera cuando le oyó decir: «¡Dios mío!, ¡Dios mío! ¡Voy a llegar tarde!». Y aunque más tarde, al recordarlo, le chocó que no le hubiera sorprendido, lo cierto es que en aquel momento le pareció de lo más natural. Y fue entonces cuando el conejo sacó un reloj de bolsillo de su chaleco para consultar la hora, antes de echar a correr de nuevo, y solo entonces se dio cuenta la niña de que nunca en su vida había visto un conejo con chaleco ni, mucho menos, con reloj de bolsillo. Alicia se levantó de un brinco y, muerta de curiosidad, corrió por la pradera hacia el lugar donde se encontraba el conejo, y llegó justo a tiempo de verle desaparecer por una gran madriguera que se abría al pie de un seto.

Y no tardó Alicia en seguirle, sin pararse a pensar cómo se las arreglaría para salir de allí.

La madriguera era…